The living dream

viernes 23 de abril de 2010

"...para mí eres mejor que un viaje a Titán"

Y es que no se me ocurre nadie más que fuera capaz de valorar lo que esas palabras significan viniendo de mí, que no lo tomara como una estupidez o una muestra de amor mas bien friki. Es en serio cuando digo que eres mi hombre maravilloso, te he dado en más de una ocasión los motivos y puedo corroborarlo cada vez que sea necesario, cada vez que me lo pidas... ¡aún en mis peores estados de ánimo! aún haciendo gala de mis celos y de mi mal carácter, aún en esas ocasiones lo puedo decir sin dudarlo: Eres mi hombre maravilloso, eres perfecto para mí, eres mucho más de lo que creí que podría encontrar en una persona.

Leía hace unos días una frase que me dejó pensando mucho:
Puntos más al que no lleve a una mujer a cenar, al cine o a tomar un café en la primera cita.
Pensaba en la que podría considerar que fue nuestra primera cita... definitivamente no fue nuestro súbito y casi surreal encuentro cercano en la fiesta del orégano, y no lo considero así porque no estábamos solos, porque no llegamos juntos (aunque sí nos fuimos juntos y hasta podría decir que fue la primera vez que dormiste a mi lado) aunque sí pensábamos vernos... de hecho, lo confieso, el saber que irías fue el motivo principal por el que fui.

Me dejaste en casa poco antes de las 7am y nos vimos apenas unas horas después, desvelados pero contentos de por fin estar solos, listos para platicar lo que no en años. Y fue ese día al que considero nuestra primera cita, una salida casual que me dejó con la imperiosa necesidad de verte otra vez, pronto, con el motivo que fuera porque no me bastaba quedarme hasta muy tarde platicando contigo, porque me hacías sentir en mi elemento sin imaginar siquiera en lo que todo eso acabaría.

Podríamos haber hecho otra cosa, podríamos haber intentado estar dentro de los estándares y tener una salida de lo más usual, pero por encima de ir "a cenar, al cine o a tomar un café" decidimos ir al Planetario, fabuloso presagio y -para variar con nosotros- ni siquiera nos dimos cuenta de ello (justo como aquello que platicábamos hace unas horas de cuando empezamos a hablar de nuevo y tú escuchabas Varen'Ka...). Disfruté cada instante de ese día, jamás podré quitar de mi mente ese instante que tanto y con tanto cariño recuerdo: caminábamos tranquilamente, la calle estaba sola, hacía frío y yo te escuchaba hablar sobre las ranitas que salían en época de lluvias... me diste -sin lugar a dudas- uno de los mejores días que había tenido hasta entonces.

Y desde entonces comenzó nuestra "Neverending Honeymoon", las salidas, las risas, el corazoncito que me pegaste en la chamarra y que aún guardo en mi cartera, el infame raspado de café... esa noche, en esa mesita, tomados de la mano hablando sobre nuestro incomprendido amor por el Octavarium y la emoción de nuestra absurdamente alta compatibilidad musical... no dejaba de mirar tus labios, me contenía para no besarte, no dejaba de pensar en ello. De cualquier forma aquello era inevitable, fue cuestión de horas.

Le diste un giro de 180° a mi vida, así, sin proponértelo, por el simple hecho de ser tú, e hiciste que fácilmente muchas cosas y personas que solían importarme se fueran al carajo con el solo dedicarme una de esas sonrisas tuyas que tanto amo. Te estableciste de forma permanente en mi cabeza y en mi alma.

Y encima de todo te gustan los zombies... ¿qué más puedo pedir?

1 comentarios:

ÂñDrëï dijo...

:D

(No hay palabras que expresen mejor la felicidad que me causó esto)

Salud!

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