De amor y redención

sábado 31 de julio de 2010

De tanto pensarlo me siento un poco masoquista...

Sé que te lo preguntas tanto como yo y es que jamás sabremos lo que habría pasado si aquel 23 de Julio en lugar de haberme tomado el día libre hubiera ido a mi curso... para empezar, si hubiera sabido que irías a verme ¿habría ido? y si nos hubiéramos visto ¿qué habría pasado?

Tanto no me gusta pensar en eso como no puedo evitarlo porque hay un dejo de dolor y tristeza en esa pregunta... si bien es verdad que tú estabas a nada de comenzar con alguien y yo ya estaba con otra persona, también es verdad que siempre fuiste mi debilidad, siempre fuiste aquel por el que lo habría dejado y hecho todo; unas pocas palabras tuyas podían sobre mí más que lo que el mundo entero me dijera, tu sola presencia me ponía a temblar, tan a la Nightwish: "blink your eyes just once and see everything in ruin".

La muestra de todo eso se dio hace casi un año ya cuando sin más nos tomábamos de la mano con apenas un par de horas de habernos visto después de tantos años sin saber apenas del otro. Sencillamente no recuerdo haberme sentido tan emocionada en años como ese día; yo no iba bien, Sorito estaba muy enfermo y mi vida era mas bien aburrida, sin embargo tu sola presencia lo cambió todo. Me hiciste sentir tan... viva.

Finalmente sí fuiste por quien lo aposté todo, por quien mandé todo al diablo.

¿Qué habría pasado aquel día? No lo sé, a veces pienso que el nervio que provocábamos en el otro -y otro tanto en culpa a la inexperiencia- nos habría frenado a cualquier cosa que hubiéramos querido hacer, tal como no sucedió aquella noche, muchos años después, frente a mi casa al despedirnos... no puedo pensar en aquel beso sin sonreír. Después de todo mi madre tiene razón: Fuiste mi primer amor.

Y es que algo es verdad: Tras conocernos no tendríamos por qué haber estado con nadie más.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada