...Casi un año después

sábado 30 de julio de 2011

Un día más y se habría cumplido un año desde que no (te) escribo nada. Un poco ha sido falta de tiempo, un poco ha sido falta de qué decir, un poco ha sido desidia, en cualquier caso ha sido meramente circunstancial porque bien es sabido que a la menor provocación las palabras brotan fácilmente de mí, para bien y para mal. Digo lo que siento, escribo lo que no digo y lo que escribo, en el mejor de los casos, eso solo es la mitad de lo que pasa por mi cabeza, de lo que inunda mi alma.

...Y es que desde que dejé de escribir, esta historia no ha sido precisamente sencilla. Lo sabes tan bien como yo. Si algo nos ha caracterizado ha sido la emoción, la pasión, incluso el desenfreno... conocemos de sobra el sabor del amor más dulce y puro, tanto como nos acercamos a ese abismo destrucción mutua. Conocemos ambos extremos del espectro, todas las emociones nos han venido sobrecargadas.
Afortunada o desafortunadamente poseemos esa peligrosa capacidad de sacar lo mejor y lo peor del otro con el menor de los esfuerzos.

Nos hemos padecido tanto como nos hemos gozado.

Pero es cuando llega el final del día, es cuando llega la ocasión de hacer el recuento de todo lo hecho, todo lo dicho, todo lo soñado, lo planeado que me doy cuenta que al inicio y final de todo has estado tú, cual ángel protector... es cuando llega el momento de apagar la luz en que agradezco infinitamente seas tú quien respira a mi lado, que sea tu calor el que me protege, que sea tu rostro mi primer imagen del día. Una sola de tus sonrisas hace que sienta que la vida no me debe nada.

Jamás dejaré de sorprenderme cuánto ha cambiado mi vida desde tu regreso.

Nada nos ha venido fácil, pero es el precio que pagamos por la dicha -casi suerte- de haber encontrado a "esa" persona que nos despierta "ese" sentimiento que nos provoca "esa" necesidad de crecer, de ser mejores, que nos da "esa" fuerza desconocida que nos permite seguir luchando pese al cansancio. "Esa" persona a la que solo podríamos referirnos con una mayúscula inicial.
Es porque te encontré que todo vale la pena.
Por ti. Por nosotros.

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