Escuchando: Lady Gaga - Paparazzi
Desde que comenzó la época electoral me he mantenido relativamente al margen de las noticias al respecto porque no hay nada nuevo bajo el sol, durante meses es soportar una encarnizada lucha entre partidos políticos por obtener la mayor tajada del pastel, es leer un montón de promesas mesianicas, de soportar spots ridículos y campañas que buscan tocar las fibras mas sensibles de la población.
Me mantengo al margen porque mi postura política está muy definida, pero sobretodo me mantengo al margen porque no voy a votar.
Antes de exponerme a críticas o felicitaciones aclaro: No voy a votar por un problema que tuve con mi credencial de elector que no pude resolver, no porque no quisiera, en realidad
yo tenía toda la intención de votar, tal como lo he hecho en cada ocasión desde que tengo edad para hacerlo.
Sin embargo comenzó a correr como reguero de pólvora esa campaña del "Voto Nulo"/"Voto en Blanco" bajo la siguiente premisa:
SÍ acudir a la casilla electoral.
SÍ ejercer el derecho a votar. Y votar en blanco (anular el voto) es para mostrar nuestra inconformidad en contra del sistema político y de los gobernantes.
Con eso decimos que los partidos y sus dirigentes ¡no nos representan!
En consecuencia, el voto en “blanco” es un voto “nulo” que legalmente debe computarse (contarse) como tal el 5 de julio.
Para asegurar la “anulación” del voto, estamos sugiriendo trazar un círculo y poner un “tache” a lo largo y ancho de toda la boleta electoral, para que no haya duda de que rechazamos a los partidos políticos y a sus candidatos.
En twitter alguien me comentaba sobre la utilidad del voto nulo para comenzar a hacer a un lado a los partidos patito, esos que arañan el registro ya no por llevarse un pedazo del pastel político sino por el dinero que drenan al IFE. En aquello estoy de acuerdo y lo pienso cada que veo publicidad del PSD y sus intenciones de legalizar "las drogas más consumidas en el país"
Nótese el plural, ya no hablamos solo de marihuana, eso solo convertiría a narcotraficantes en grandes empresarios, el consumo, distribución y violencia que generan se mantedrían latentes y constantes ¿O es que desde que el alcohol es legal las muertes causadas por su abuso han disminuido?
La vieja táctica de promocionar lo polémico del momento, como cuando en los tiempos de Patricia Mercado se abanderaban bajo la idea feminista, prometiendo cosas a "Palabra de Mujer". Al final como mujer yo no vi nada y ella se fue, lo que pone al PSD al mismo nivel
pero más barato que los demás partidos grandes.
¿Que tal el pleito que dividió al PRD tras las elecciones presidenciales de 2006? donde se vio la transformación de un López Obrador comprometido con el pueblo a uno que trató de dividir a una nación en dos, un hombre incapaz de asumir una derrota y al que le importó tanto la gente que les pagó bloqueando Reforma durante semanas como si afectándonos fuera a conseguir que Calderón o el IFE le dijeran "bueno, ten, deja de sufrir, se presidente".
Podría remembrar también las viejas andanzas del PRI y el error del 88 donde Cuauhtémoc Cárdenas, por
El Ferrocarril (PFCRN), "perdió" las elecciones ante Salinas de Gortari o el escándalo de los Bribiesca donde Fox demostró que no solo era pusilánime en su gobierno sino en su casa. Me viene a la mente el "niño verde" con su huelga frente a los pinos, un sexenio apoyando al PAN y al siguiente al PRI, tan voluble en sus decisiones como cualquier niño de verdad.
Cuando se recuerdan todas estas historias es cuando comienza a tener cierto sentido anular el voto bajo el argumento de que como ciudadanos no nos sentimos representados, que todos son unos rateros, que jamás hacen ni harán nada, sin embargo también es cierta una frase de cierto filósofo (con todo lo rimbombante que suena el título que te deja haber estudiado Filosofía) que leí en una ocasión:
"El gobierno gobierna un país, no individuos"
Porque como individuos y como país somos distintos, aún más, para cada uno se requiere de un tipo de política distinta y para tenerlos ambos aspectos cubiertos satisfactoriamente se requeriría de plena colaboración entre gobiernos federal y estatal, entre partidos y entre ciudadanos dado que
la situación del país no es responsabilidad de uno o unos pocos hombres nada más, así que resulta utópico, por donde se vea.
Pero quizá es por mi experiencia personal que, a diferencia de lo que muchos dicen, al menos yo sí me siento representada por quien di mi voto las pasadas elecciones presidenciales, con sus aciertos, limitantes y errores, lo mismo que muchas personas que conozco y que irán a votar el domingo 5 de julio y desde aquí comienza el problema del anular el voto o simplemente no ir a votar, pues se necesitaría que todos y cada uno de los ciudadanos votaran de la misma forma para que sirviera de algo.
Es comprensible el hartazgo, es comprensible las ganas de hacer algo, tan comprensible como los que se vistieron de blanco y marcharon por Reforma clamando por seguridad. Pero tal como en aquella ocasión durante la marcha, en pleno sitio de la marcha un grupo de secuestradores cobraron un rescate, durante las elecciones por lo menos cada candidato votará por si mismo.
Al final el Voto en Blanco resultará un fracaso, porque con abstencionismos y todo igual habrá un ganador, igual los
suspirantes tendrán su silloncito donde aplastarse durante horas por varios años y todo por quizá un solo voto. Los Simpsons pueden explicarlo perfectamente:
Sin embargo en algo tiene razón el IFE: Si no votas, no te quejes.
Aún cuando el 100% de los votantes anularan su voto ¿Qué vendría después? Otras elecciones y otras y otras... hasta que se designe un ganador, mientras tanto los que están ahora vivirían tiempo extra de nuestro presupuesto, o ¿Qué otra opción? ¿Tomar las cosas por la fuerza como en Honduras? ¿Choque entre militares y ciudadanos? Se dice fácil, pero a casi 100 años del último enfrentamiento de ese tipo hoy en día nosotros, mexicanos votantes, no tenemos ni la más remota idea de lo que es vivir un evento de esa clase, aún cuando lo veamos en las noticias porque ocurre en otros países.
Pasaríamos a la historia como aquel país que cada 100 años se levanta en armas exigiendo un cambio, pero entre levantamiento y levantamiento fuimos incapaces de hacer nada por cambiar nuestro entorno, esperando solo estirar la mano para recibir haciendo lo mínimo, sucumbiendo a políticas populistas creyendo que significan un cambio real
Como muchos de los 'beneficiados' por el programa de Prepa Sí que NO lo necesitan y lo gastan en alcohol y cosas inútiles en lugar de usarlo para lo que se supone que es. El gobierno del DF bien pudo hacer un estudio socioeconómico para determinar quien sí lo necesita en lugar de soltar el dinero como si sobrara, pero no sería el éxito que es si lo hicieran de esa manera. Lo mismo que con las playas artificiales.
Pero cuando las cosas ya no les gustan protestan sin hacer nada, para variar. Y anular el voto es equivalente a no hacer nada, esperando recibir algo por lo mismo.
No apelo al conformismo pero el cambio comienza desde uno mismo, no podemos esperar que nuestros políticos cambien de la noche a la mañana, mucho menos podemos esperar que cambien si nosotros como sociedad no cambiamos. Ellos solo son el reflejo de lo que nosotros somos, pues al final solo son uno más de nosotros pero que sí supieron treparse en el tren político que los lleva a las fértiles y exclusivas tierras de la bonanza económica.
¿Y por votar? Personalmente opino que quien no se sienta representado por nadie vote entonces por el "menos pior" como me dijera un taxista esta mañana, a fin de cuentas, queramos o no, alguien va a ganar y dentro del circo de payasos políticos que existen, debe haber alguno que les desagrade menos que los otros.
Y tras lo visto con el PRI por tantos años, francamente yo me siento bastante bien con el PAN, realmente podríamos estar peor y lo estaremos el próximo sexenio cuando, muy a mi pesar, gane Enrique Peña Nieto: nueva carita, viejas mañas. Ojalá tenga un contrincante que le de pelea y/o que le haga perder, pero dudo que llegue, el único probable ya está muerto.